Saturday, March 29, 2014

Son lo más (sobre el nuevo disco de Los 107 Faunos y el oro falso)


Estoy escuchando por segunda vez el nuevo disco de los Faunos. Se llama Últimos Días del Tren Fantasma, una frase que curiosamente me mandó por whatsapp Fede de La Foca hace unas semanas, informando el cierre del tren fantasma del Parque Rodó (una certeza de que el mundo se vuelve cada vez más inhóspito).

Antes de escuchar el disco,  dos amigos que ya lo tenían hablaban de los dos discos incluídos: el de Miguel y el del Gato. Uno mas bochatón, el otro más fauno de siempre. A mi me gustan los dos mundos, son complementarios, no rivales. Se necesitan el uno al otro.

El disco dura 26 minutos. El corte dura 1:36. Esa forma de entender el mundo es una de las mil cosas que me gustan de los faunos.

Respuestas a preguntas que seguro se formularo o se formularán

Ya escucho lo primero que van a decir los clásicos:  "desafina". Y lo segundo "¿hasta cuando dura el chiste del indie?".

1) La voz del Gato no afina con el standard del rock reaccionario, más preocupado por que las condiciones no cambien. Por eso afina tan bien en mi marco estético. Tampoco afinaba Malkmus (aunque sí Pollard). La imperfección es el valor cuando llegamos al punto en que las formas ya no innovan, ya no dicen.

2) El indie ya no existe como lo pensábamos en los 90. La mayoría de lo indie de hoy es una sucursal chiquita de lo establecido. Son Carrefour Markets del hipermercado Pitchfork (o peor: RS).
Pero hay otro indie, cuya estética surge de los cuerpos y no de las ropas, que siguen transmitiendo ese aspecto lúdico y vital de aquellos viejos Pavement, de la sensación de flotar acelerado de Guantes de Piel. Lo hacen de otra forma, no como una repetición (si quieren repetición, lean el final de este posteo).

***

El disco casi está por terminar. Tiene todo lo que esperaba y algunas cosas que me sorprendieron. Tiene esas letras geniales.

"El tiempo limita, el espacio es eterno" dice el  Vagon Comedor, el lado B del single Cosas Caras Rotas, y eso sirve de puente a otro posteo encadenado.

La semana pasada mi hermano me pasa el link de una nota aburrida a Rosso en la revista NAN (que yo pensé que era la revista de La Nacion, porque ví la url lanan; y ese error terminó diciendo algo).

La nota es aburrida porque es la típica nota en donde un tipo que ha vivido más años (en círculo) le cuenta a jóvenes la posta de las cosas. Se vuelve aburrida porque los jóvenes no oponen ninguna resistencia al discurso. A mi generación le importa mucho tu opinión.

En la primera oración, se nombra a Miguel Abuelo. En la segunda a Pipo Lernoud. ¿Cómo seguir leyendo ese tono canal volver?

Pero seguí, salteando, porque quería llegar a lo que se estaba replicando en las redes. Dice Rosso "Estamos en una era de oro del rock nacional y no nos damos cuenta”. Y es algo que podría ser estimulante. Más que después acota que "los periodistas no estamos viviendo una época de oro". Bueno, tampoco es que la tuvieron alguna vez, Alfredo. Sólo el franchising de Reynolds de Schanton fue interesante, entre gacetilleros y enciplopedistas cursis. 

Pero bueno, ahí es donde presto atención al contexto de esa frase de la edad de oro. Decíamos en PinkMoon "no es que escuchó Niño Candelmo y dijo que estamos en la edad de oro, lo dijo después de nombrar a Los Espíritus" (sí, me autocito porque estoy de vuelta).

Y Los Espíritus están en una sintonía estética con la vieja edad de oro del rock. No es una nueva era de oro, sino que resuenan en la misma sintonía estética e ideológica del rock que escuchaba el joven Rosso. 

Entonces, lo que parece la visión de alguien atento a las nuevas estéticas, a las nuevas formas, es en realidad alguien alabando al buen alumno, al que repite las fórmulas conocidas y que hacen que su lugar de enunciación se mantenga en un estatus que nadie quiere perder.

Luca Prodan (el hombre, no el mito), ya advertía cómo en el rock argentino "se soban el lomo unos a otros". La ideología tres estrellitas y media. 

No es menor el punto donde Rosso habla mal del periodismo. Pero no sé si se refiere a sus congéneres o a las nuevas generaciones que amenazan con quedarse con el escritorio de la oficina del Estado Rock. No lo aclara mucho.

Por otro lado, me pregunto si yo no soy Rosso pero con los 90s. Y me parece que no. Que más allá de los sonidos o la imagen, hay algo que se cuaja en una pequeña parte del indie de los 90s, pero que lo trasciende. No es la remera rayada, es apostar por otro discurso en un mundo donde lo más cómodo es repetir lo probado. Y eso está en otras artes (Computer Chess vs Hollywood, Pynchon vs Isabel Allende).

***

Puse el disco de Los Espírtus porque aunque no lo crean a veces pienso si no es un prejuicio, si es que no lo escuché bien. Pero digan si esto de abajo  no es escuchar a Los Piojos y junto a ellos a toda esa estética de rock muerto. A cementerio de wah wah, donde asoman lápidas con letras que van cómodas en el sentido cultural más común.





Esto no es una excepción. Está el festejo de las nuevas y viejas generaciones, juntos de la mano (obedientes como hijos que estudian la carrera del padre), frente a esa pieza de museo que es la colaboración Reyes del Falsete- Nebbia. Puro espíritu mandioca. Abuelitos jóvenes.

Marty decía (vuelve la autocita)  algo así como que lo peor no es que Nebbia se acerca al universo de Los Reyes del Falsete, sino que LRF celebran el universo de Nebbia, del peor Nebbia, ése en donde su poder subjetivo es mancillado por el deber ser de la iglesia rockera reaccionaria. 





Final

Viendo todo esto, ¿cómo no abrazar a los Faunos, que en este pueblo lleno de bandas tributos, y donde la falsa aristocracia que llenan los lugares piensan que son lo menos, siguen sacando discos como un eslabón mas de una cadena de resistencia estética y -ya a esta altura hay que decirlo- política?

Menos es más. Es mejor. Es vital.


9 comments:

Anonymous said...

buá! Marquitos también pasa que cuando uno es grande, o sea, cuando se va poniendo mayor, se va apegando a ciertas giladas que le recuerdan otras de su propia "época de oro", su adolescencia, vos mismo comparás esto con la chispa de Pavement, es subjetivo, querido, ser fan de los 107 a los 40 sólo porque te recuerda a otra cosa es, a grosso modo, comparable a lo que dijo Rosso. Saludetes.

Mariano Reguero said...

Primero, te envidio un toque por que ya tenes el disco y segundo porque podes poner en palabras claras lo que siento y no puedo explicar en ninguna conversacion sobre musica..

Hernán Martínez said...

Aguante La Foca

Marcos said...

Sí Anónimo, por eso incluí lo que decís en el posteo. Pero justamente hay algo que no se cuenta con la edad biológica, sino quizás de coyuntura politica o cultural.

En la de hoy, falta ese tipo de veintipico que piense desde otro ángulo, mas generacional, la cuestión musical. Bah, seguro está ahí escocndido (y este post de alguna forma intenta provocarlo a que salga, ja).

La edad sí lo que trae es que uno ya no se identifica con un artista o un movimiento. Puedo prescindir de Pavement, por mas que no parezca :)

Ariel said...

A Rosso. además de Los Espíritus le gustan mucho los Faunos. No sólo lo ha dicho varias veces, sino que va a verlos.

Marcos said...

Está bueno que llegue a conocerlos ( y a decir que le gustan), pero el punto es poder discriminar, captar la enorme distancia estética entre Los Espiritus y los faunos.
Pero bueno, en realidad, el puede decir cualquier cosa, está en su derecho, y puede ser alguien que le gusta todo. De u2 a los faunos. Que se yo. Acá el ejercicio era poder ver porque sí una cosa y no otra, como para generar una tensión que mueva la cosa.

hunter said...

Yo no tengo whatsapp ni conozco a Fede de La Foca, por lo cual todavía no escuché el disco de Los Faunos. Igual pude escuchar el single de adelanto y la cara B y me pareció más de lo mismo: una banda fría, sin nada para decir, sin intensidad, sin humor, sin pasión, sin ideas musicales, etc. Tal vez sea sólo un prejuicio, pero los Faunos parecen ese tipo de bandas que desprecian la tradición del rock sin conocerla (sí, "tradición" y "conocer"), que desprecian la tradición por la tradición misma. Y lo loco es que esa reacción no produce nada, es el vacío, es que te cuenten una película en lugar de verla (y ni hablar de vivirla), como ellos hacen con las letras.

Fue lindo mientras duró, mientras me conmovió un tema de los Faunos. Y podría volver a pasar, yo siempre apuesto a eso.

Con respecto a Rosso: yo sé que Rosso tiene muchas cosas de maestro ciruela y de escuelita de rock. Pero es injusto señalarlo, como muchos hacen, como parte de cierto establishment del periodismo rockero, si es que eso todavía existe. Rosso siempre ha sido un periodista inquieto y atento a las bandas nuevas. Que el tipo defienda una estética que a vos no te cuadra es otra cosa. Slds.

marcos said...

- Es un poco prejuicio, sí, pero acá es bienvenido :)

- Sobre la tradición, es eso. El rock es un desfile del Dia de la tradición. En vez de caballos, stratocasters. En vez de boleadoras, bateristas. En vez de gauchos disfrazados, rockeros disfrazados. Un desfile celebrando lo que nunca existió.

- Para mí (es lo que intentaba decir), los faunos son mucho más que sus canciones. Y sus canciones geniales, son realmente geniales.

- Antes de tu comentario, habia un comentador anónimo puteando, diciendo que comparar a Los Espiritus con los piojos era "no entender nada". No lo acepté por anónimo y porque insultaba sin argumentar. Pero apeló al "entender", que viene de la mano del "conocer" que nombrás. El tema es que conocer no es saber. Conocer es repetir el manual de los amigos de Rosso (es verdad que no es el peor, y que si se puede hablar de esto es porque dijo algo y eso es un valor en medio de la intrascendencia de la prensa rockera).

- Que noventas, discutir en un blog de blogger! Simon se ríe desde su tumba en California :P


Xig said...

Simpatizo con muchas de las cosas que decís de los Faunos. El estribillo de "John Henry" capta con tanta sutileza, poesía y ludismo el espíritu de una generación x moldeada en 8-bits que - para mi - lo ubican bien alto en lo que a autenticidad refiere.

Ahora, con Rosso soy más tolerante. Es atinado lo que decís sobre Los Espíritus, pero Rosso es un buen tipo y hace un muy bien laburo como periodista (no es el Bebe Contempomi, tenemos que ser sinceros... y el periodismo musical siempre se ha caracterizado por ser decadente).

Como bosquejo de periodista amateur (como intento, llamalo como quieras), mí búsqueda de un registro propio hizo que me pregunte sobre los límites, posibilidades y deficiencias del género periodístico... por ahí creo que caigo en la cursileria, por ahí veo que también reproduzco el enciclopedismo, por ahí creo que caigo en muchos lugares comunes pero en algún punto creo también que todos los que ejercemos nuestra opinión sobre estos temas (sea de manera más o menos profesional) somos catalizadores del Zeitgeist artístico... y creo que somos reflejo también de la misma afección que sufre la escena creativa. Artistas y periodistas no estamos a la altura de los cánones que históricamente idealizamos... Como almas sensibles tenemos ganas de escuchar, sentir y referenciar grandes eventos artísticos aunque a la larga no dejamos de ser parodistas de Fricke, de Reynolds y la mar en coche...y todo intento de quiebre, toda crítica, ataque y bajada de línea no deja de ser algo comparable a escupir para arriba...

A las 22:57 del domingo 11 de mayo, mis impresiones son desencantadoras.

Mañana es Lunes... y por ahí el viento sopla del otro lado.