Wednesday, March 03, 2010

El posteo de aquí abajo, puede parecer una queja. No lo es. O sí, pero revestida de algo un poco más simpático. La queja, sin embargo, parece el modo de relación de la mayoría de las personas desconocidas con las que uno se cruza. Lo que antes era "el tiempo", ahora es la queja. Peor: una queja del tiempo.

Supongo que es porque a la queja se le supone una función de identidad. "Tremendo el calor" no sabe de alguien que guste de (o le sea indiferentes) las altas temperaturas. De hecho no importa: la forma de formular la queja no es una invitación al diálogo sino una certeza.

Antes ("en mi época") la queja era parte de un modo de elevar ciertas polémicas a un entretenimiento divertido. "Los Beatles me tienen hartos, está sobrevalorados", por ejemplo, deja al terminar las comillas el silencio que espera la reacción. Estimula a la reacción.

Sin embargo el cinismo quejoso que se escucha ahora, rompe el contrato en pedacitos. "Je, como la presidenta que tenemos que....". "Sí, je, el cantante ése de los Bobosónicos, je, que...".

La queja es un recurso también. Ahí está el ejército de histéricas postfreudianas que en vez de desmayarse o anestesiarse, se quejan de todo, todos los días en facebook y logran que alguno de los tremil amigos les deje el comentario ("¿por qué?", "¿que te pasóoooo?", "ánimoooo").

Por último, quizás la queja sea una forma discursiva que sostiene una emoción sin conflictos. Como todos tienen derecho a quejarse, hay, por un lado, cierta obligación de quejarse (esto lo dice de alguna forma Sandino Nuñez, el Zizek uruguayo) y por el otro, como todos se quejan, se pierde toda la eficacia y por ello la disrupción. Puede uno quejarse todo el tiempo y a grandes gritos o acciones que sabemos muy tranquilos que las cosas no cambiarán, y así nos aseguramos eternizar ese estado de conformismo quejoso.

No sé por qué terminé escribiendo esto, ja.

6 comments:

Alan said...

http://encerradosafuera.blogspot.com/2010/03/jonathan-richman-en-buenos-aires.html

franchi said...

loco,dale.. hablá de musica

es un embole

qué pasa acá.. abandonó hunter, abandonó benito, mal elemento no existe más y vos te ponés a hablar de las quejas?
ta re tomuer el mambo blogosfero,
un cuarto pila che

sino.. qué hay para leer en este plan?
no encuentro blogs, me cago de embole en el laburo y no tengo lo necesario como para escuchar pinkmoon ni nada por internet

no hay bandas independientes loco ahora?
o sea, indepiendentes de triple r (inrocks), estamos felices (inrocks), laptra, mamushka.. etc
bandas sin ningún tipo de manija--

todo muy respetable astillosamente lo de estos sellos, no? pero me pregunto si no existe algo más... suculento.

agradecería recomendaciones de bandas, blogs
o que marcos vuelva a hablar de rock


saludos de un quejoso más

Anonymous said...

Ayer me pasó algo extraño, por decir algo, por una de esas casualidades estacioné mi bici enfrente al ACA y los vi a ustedes tres: brothers más Diz en una charla amena...me agarró una especie de cholulismo medio raro, y pensé: yo debo ser el único en este lugar que sabe quienes son estos 3 tipos, y ¿por qué lo sé?, qué hizo la vida que yo sepa quienes son los zurita y diz y que me entusiasme verlos juntos? estoy hecho mierda o soy un iluminado que se entusiasma por los pequeños momentos de la vida?

por un momento tuve ganas de ir a la mesa y charlar con ustedes, pero fue un segundo...seguí a una reunión que tenía ahí cerca...
Saludos, Rodrigo.

Nuestro Vietnam said...

¿Es que no vas a decir una sola palabra de que Jonathan Richman venga a Buenos Aires? ¡Posteate algo, Loco!

.Panda. said...

"La queja es un recurso también. Ahí está el ejército de histéricas postfreudianas que en vez de desmayarse o anestesiarse, se quejan de todo, todos los días en facebook y logran que alguno de los tremil amigos les deje el comentario ("¿por qué?", "¿que te pasóoooo?", "ánimoooo")."


clap clap clap

Anonymous said...

La critica periodistica suele ser una queja con pretensiones literarias.

Igual, la paradoja que das a entender sin decir es que la queja se convirtio en una nueva expresion del conformismo.

La posmodernidad es un ajedrez sin casilleros vacios.

groddeck